En los claustros de Santo Domingo: el legado de fray Francisco Ximénez
María Renée Pineda Saravia
María Renée Pineda Saravia
El pasado sábado 16 de mayo, el Centro Cultural Santo Domingo acogió la presentación de la reedición de Historia Natural del Reino de Guatemala, la monumental obra de fray Francisco Ximénez. El encuentro, organizado por el Patronato de Santo Domingo reunió historia, ciencia y patrimonio en un espacio estrechamente vinculado con la memoria dominica del país.
Aparte de un lanzamiento editorial, la velada se convirtió en una conversación sobre el legado intelectual de los dominicos y sobre la actualidad de un manuscrito escrito hace más de tres siglos. La obra fue presentada por su director, Miguel Torres Rubín, y por la académica y subdirectora de la Academia Guatemalteca de la Lengua, Guillermina Herrera Peña.
El editor Miguel Torres inició su intervención dedicando la presentación a los frailes dominicos y subrayando que difícilmente podía imaginarse un lugar más apropiado para presentar la obra. Además, trazó una breve semblanza de fray Francisco Ximénez, a quien describió como una figura situada entre la observación científica y la vocación espiritual. También compartió algunos detalles sobre la historia material del libro, entre ellos el hallazgo en Écija del retrato que probablemente corresponde al fraile. Explicó que la Historia Natural habría sido concebida originalmente en dos tomos y que, aunque durante años se creyó incompleta, la amplitud y coherencia de sus temas permiten verla hoy como un proyecto esencialmente concluido.
El director recordó que esta reedición tomó cinco años de trabajo y reunió a veintidós especialistas de distintas disciplinas, respaldados por instituciones académicas nacionales. El resultado son dos volúmenes ilustrados con más de 800 fotografías y acompañados por una cuidadosa investigación iconográfica que, salvo por una excepción, evitó el uso de inteligencia artificial. Para Torres, el propósito del proyecto es claro: ofrecer a la ciencia guatemalteca un sustento histórico y recuperar la mirada temprana con la que Ximénez observó la naturaleza del antiguo reino.
Por su parte, la intervención de la académica Guillermina Herrera Peña dio al encuentro un matiz especialmente revelador. Reconocida por sus estudios sobre el español de Guatemala y las lenguas mayas, la académica llevó la conversación hacia la lengua del fraile y el mundo cultural que permanece vivo en sus páginas.
Recordó que Ximénez formó parte de los llamados misioneros «lengua», religiosos que aprendían idiomas indígenas para evangelizar y elaborar gramáticas, vocabularios y traducciones. Esa dedicación explica por qué hoy se le reconoce no solo por la transcripción del Popol Wuj, sino también por sus estudios comparativos del K’iche’, Kaqchikel y Tz’utujil.
Para Guillermina Herrera, adentrarse a la Historia Natural es también escuchar una forma particular del español. Describió el idioma de Ximénez como el de un hablante culto andaluz, propio del tránsito entre los siglos XVII y XVIII, cargado de americanismos e indigenismos nacidos de la necesidad de nombrar una realidad nueva. Explicó además que el fraile escribía en un momento en que el español comenzaba a regularizarse bajo la influencia de la Real Academia Española (fundada en 1713), aunque aún conservaba rasgos ortográficos y sonoros que hoy resultan extraños.
Pero la riqueza del manuscrito, insistió la académica, va más allá de la gramática. En sus páginas sobreviven nombres de animales, plantas, colores, enfermedades y vocablos provenientes del náhuatl y de distintas lenguas mayas. La Historia Natural no solo describe el territorio: guarda también la manera en que ese mundo fue nombrado y entendido.
La noche concluyó con la invitación a recorrer la exposición Sincretismo, compartir café y champurradas y acercarse a los libros junto a sus autores. Bajo los antiguos muros dominicos, la reedición de la Historia Natural del Reino de Guatemala apareció no solo como la recuperación de un texto colonial, sino como un puente entre lengua, ciencia y memoria cultural.